camino laguillo

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Bubbles of intimacy

One of the principles of photography is to make the invisible visible. The visual magnetism given off when a moment is frozen is at the root of our vision’s incapacity to fix that instant clearly. Photography allows us to revel in the extended contemplation of an instant that has been frozen as if by magic.

Camino Laguillo offers us a collection of images which have been obtained with the patience of a hunter. These are moments of elusive fleetingness, made unsettling by the halo of darkness surrounding the subjects. The dramatized light illuminating them barely reveals a fragment of the scene and brings cinematographic texture to the image. When an image is capable of making us question its veracity by transporting us to an interrupted narration we say it looks like a film still. This is because both cinema and documentary photography rely on specific visual conventions in order to refer to reality. But if these codes are swapped the mechanism for distinguishing reality from fiction becomes unstable. By simply illuminating a fragment of reality using cinematographic parameters the resulting image overwhelms what is real to such an extent that it resembles a staged setting. In contrast, directors who aspire to truth do without artificial light as well as other elements.

The photographer’s presence in this series is as spectral as her images. This presence is only suggested when the subject’s gaze alerts us to it, but her absence impregnates the photographs in such a way that it is the spectator who may be surprised by his or her own voyeurism. Camino Laguillo invites us to peek into the bubble of intimacy that is the inside of a vehicle. A place where public poses are deactivated and self-absorbed gestures emerge. The magnetism of these frozen faces, which feel protected from the curiosity of others, comes from their alienated expressions, speaking to us in a roundabout way about the type of society we inhabit. These photographs suggest a certain degree of complicity with the spectator: each and every one of us could be the protagonist of these images.

Alejandro Castellote translated by Anna Zoltowska


Burbujas de intimidad

Una de las esencias de la fotografía es hacer visible lo no visible. El magnetismo visual que desprende la congelación del movimiento reside en la imposibilidad de nuestra visión para fijar ese instante con nitidez. La fotografía nos permite explayarnos en la contemplación dilatada de ese instante mágicamente detenido.

Camino Laguillo nos ofrece una colección de imágenes obtenidas con la paciencia del cazador. Son momentos de inaprensible fugacidad, que se convierten en inquietantes merced al halo de oscuridad que rodea a los sujetos. La luz dramatizada que los ilumina apenas desvela un fragmento de la escena y dota a la imagen de una textura cinematográfico. Cuando una imagen es capaz de hacernos abandonar la confirmación de su veracidad transportándonos a una narración interrumpida, decimos que parece el fotograma de una película. Y es que el cine como la fotografía documental dependen del uso de ciertas convenciones visuales para referirse a la realidad. Pero, si intercambiamos esos códigos la identificación de realidad y ficción se torna inestable. Basta iluminar un fragmento de la realidad de acuerdo a parámetros cinematográficos, para que la imagen resultante desborde lo real hasta parecer una puesta en escena; por el contrario, los directores que aspiran a la verdad prescinden, entre otros elementos, de la luz artificial.

La presencia de la fotógrafa en esta serie es tan espectral como lo son sus imágenes. Sólo parece existir cuando la delata la mirada del fotografiado, pero su ausencia impregna de tal modo las fotografías que es el espectador quien puede sentirse sorprendido en su propio vouyerismo. Camino Laguillo nos invita a asomarnos a esa burbuja de intimidad que son los habitáculos de los automóviles. Un lugar donde se desactivan las poses públicas y emergen los gestos ensimismados. El magnetismo de esos rostros congelados, que se sienten a salvo de la curiosidad ajena, proviene de sus expresiones alienadas que nos hablan elípticamente del tipo de sociedad que habitamos. Son fotografías que sugieren un cierto grado de complicidad con el espectador: cada uno de nosotros podría ser el protagonista de estas imágenes.

Alejandro Castellote